Por qué cambié mi palabra del año🌻

adentro es un newsletter semanal gratuito donde comparto reflexiones, curiosidades, sensaciones y emociones que han estado rondando en mi mente –con la esperanza de evocar una chispa reflexiva en ti, también.
Si leíste algo que te movió, te invito a compartirlo a través de tus redes sociales. Gracias por estar aquí, significa mucho para mí♥️

Esta semana iniciamos oficialmente el programa reflexivo, ser terapeuta, y no puedo evitar sentirme profundamente agradecida del maravilloso grupo con el que lo estamos estrenando. Una variedad de terapeutas, con corrientes teóricas y abordajes distintos, atendiendo diferentes poblaciones y temáticas –incluyendo dos doctoras (!!!) que quieren humanizar su trabajo con pacientes– tengo un muy buen feeling de este grupo y lo que co-descubriremos juntas. Me siento muy afortunada de que tengo la oportunidad de facilitar espacios como estos.
Si por alguna razón este no era tu momento para tomar el programa, pero te gustaría participar la próxima vez que lo abra: ¡ya tenemos fecha para la segunda edición! Haz clic abajo para anotarte en la lista de espera (y, si ya estabas recibiendo mis correos, no es necesario que te vuelvas a anotar.)
En el news de hoy, escribo sobre lo que me motivó a cambiar mi palabra del 2025:
- 🌻Estoy reflexionando en DesAprendiendo sobre... lo importante que es permitirle a los primeros meses del año guiarnos hacia aquello que más resuena con nosotras y nosotros –sea eso un deseo, una meta, una necesidad, un tema o incluso una palabra.
- 📣Estoy anunciando en Novedades... todo sobre nuestra sesión en vivo de journaling de este sábado 22 de febrero –si te encuentras explorando las relaciones de tu vida, ¡esta sesión podría ser ideal para ti!
- 📰Estoy compartiendo en Recomendaciones –el episodio del podcast que tuve que pausar varias veces para anotar las frases de sabiduría mágica que la invitada compartió a lo largo del episodio.
Como siempre, te comparto el acompañamiento musical para esta edición. Y, también te recuerdo que aquí puedes encontrar el playlist oficial de adentro.

Mi palabra del año entrante suele aparecer para mí en diciembre, y suelo elegirlo después de hacer mi ritual de reflexión anual (mismo que compartí el año pasado a través del workshop Reflexiona & Reconecta). La palabra que había elegido originalmente para este año era disciplina –una palabra que, en ese momento, me parecía que encapsulaba de una manera completa cómo quería relacionarme con las diferentes áreas de mi vida (trabajo, juego y relaciones). Quería inyectarle una energía disciplinada al cuidado de mis relaciones, al cuidado de mi cuerpo, al cuidado de mi descanso y al cuidado de mi trabajo –pero había algo que se traducía en rigidez, precisamente un elemento del que me intento alejar, no acercar.

En mi caso, la palabra 'disciplina' representaba para mí una manera de honrar cada parte de mi día y cada parte mi vida como se merece, con el deseo de llevar una vida más alineada, congruente e intencional. No sé si es porque la palabra quizás tiene, para mí, una energía algo fuerte, precisa, aguda e inamovible –palabras con las que no necesariamente me identifico. Pero, aunque la estaba adaptando para que hiciera sentido conmigo mío, había algo que no me terminaba de encajar con esa palabra –como una camisa cuya tela incomoda. Me resigné a quedarme con ella, a falta de encontrar una mejor palabra que terminara de capturar cómo quería llevar mi año. Pero, un buen día –en plena lectura de mis newsletters semanales (¡por eso amo tanto este ritual!)– me topé con una palabra que despertó algo en mí. Una palabra con la que decidí reemplazar "disciplina" y nombrar como mi nueva palabra del año:
sostenible
En un acto de rebeldía, decidí cambiarla inmediatamente. Me di cuenta que, más que disciplina, lo que añoro es que mis días se sientan sostenibles y alineados. Quiero que mi manera de trabajar, de jugar y amar se sienta sostenible para mí. Quiero que el descanso y la calma sean prácticas que aporten a una vida sostenible; a mi vida sostenible. Quiero que las reflexiones que comparto a través de mis diferentes espacios –digitales y presenciales– despierten introspección hacia movimientos internos sostenibles. Esa palabra, sostenible, no representaba ni abandono ni rigidez: representa una manera de sostenerme –y en ese sentido, sostener todos los ingredientes que deseo en mis días y en mi vida– sin agotarme.

En la edición de la semana pasada, compartí toda la sabiduría interna que me ha aportado honrar y trabajar con mi ciclicidad –y la búsqueda de esta sostenibilidad no es la excepción. Honrar mis ciclos –mi energía, mi capacidad– me permite ser intencional con esa sostenibilidad que deseo, porque me invita a aceptar que eso se puede ver diferente cada semana, dependiendo de los cambios internos y hormonales que está navegando mi cuerpo. Como una brújula, vivir una vida sostenible significa todos los días tocar base conmigo misma: qué necesito hoy, qué deseo hoy, y cómo se ve mi capacidad para lograrlo.
Pensar en que mi palabra del año sea sostenible me permite conectarme con la energía disciplinada a la que he estado gravitando, desde un lugar diferente. La sostenibilidad tiene un elemento inherente de continuidad, por lo que solo tomó un cambio de perspectiva para transformar la pregunta de ¿cómo puedo ser más disciplinada en esta área de mi vida? a ¿qué necesita esta práctica para que se vuelva más sostenible para mí? Incluso, ahora que lo escribo, la segunda pregunta me invita a incorporar algo más humano y más profundo a esa búsqueda de sostenibilidad experiencial.

Desde hace años, estoy eligiendo una palabra que me sirva como brújula y ancla: una palabra a la cual pueda regresar –día tras día, semana tras semana, mes tras mes, trimestre tras trimestre– como una invitación y recorderis para conmigo misma. Quizás estos primeros meses del año son para probar esa palabra y decidir si nos quedamos con ella o no. Quizás estos primeros meses del año pueden servir como una manera de "probar" como nos sentimos con nuestros deseos e intenciones –quizás todo el año puede ser para eso, en realidad.
Escucharnos internamente es lo que nos permite esa claridad para saber con qué sí estamos resonando y con qué no. Mi intención con esta breve, pero significativa, anécdota para mí, quizás es esa: invitarte a notar cómo se están sintiendo tus deseos y necesidades en este momento. Invitarte a ver a tu vision board, tus deseos, tu palabra del año o tus metas, como un proyecto vivo que se puede re-editar y cambiar cuantas veces lo necesitas. Al riesgo de ser algo existencial: esta vida solo es tuya, y solo tú puedes decidir qué ingredientes y medidas necesitas para que pueda ser vivida como tú la quieres vivir.
Gracias, como siempre, por leerme. Un abrazo fuerte.

para complementar la edición de hoy✨
Mi gentil recorderis para el día de hoy:


📣¡Acompáñame a hacer journaling!📣
📓revisitando mi forma de relacionarme📓
Cuando estaba escogiendo las sesiones de journaling del Q1, la sesión de febrero fue una de las primeras en formarse. No sé si es porque se celebra el día del amor y la amistad, pero siento que hay una energía disponible para mirar nuestras relaciones con una lupa más amorosa. Y, no solo las románticas: las de amistad, las familiares, las profesionales, las de nuestras comunidades. En todas las relaciones que tenemos, existen dos elementos cruciales:
- ¿Qué ofrezco en ellas? –desde la generosidad
- ¿Qué recibo de ellas? –desde la apertura
En esta sesión en vivo de acompañar –nuestro club de journaling– quiero invitarte a revisar, ajustar y nutrir la manera en la que nos vinculamos entre nosotras/os.

¿Qué incluye la sesión de journaling en vivo?
Todas las sesiones en vivo duran aproximadamente dos horas, que se distribuyen de la siguiente manera:
✍🏼un ejercicio de escritura de inicio y cierre
👩🏻💻dos mini-clases facilitadas y guiadas por mí
📓dos breaks de journaling guiado con preguntas sobre el tema
🫂un espacio reflexivo comunitario
Todo queda grabado y almacenado para que, si no puedes asistir, puedas verlo cuando puedas –con la excepción del espacio reflexivo comunitario que es estrictamente en vivo para proteger la confidencialidad y vulnerabilidad de las y los participantes.
📆 Fecha: sábado 22 de febrero a las 11:00 a.m
⏳ Duración: dos horas
📍 Dónde: Online –via Zoom, exclusivo para miembros del club de journaling
Si eres parte de acompañar, asegúrate de anotar los detalles para unirte a la sesión en vivo. Y si aún no formas parte, puedes unirte aquí:

Te comparto las recomendaciones de contenido que he estado disfrutado recientemente.
Podcast
Elizabeth Gilbert on creating a life you don't want to escape from (Se Regalan Dudas)
Esta entrevista con Liz Gilbert me dejó con tantas perlitas de sabiduría: desde el nivel de atención diaria que le dedica a traer a su cuerpo de regreso a la calma, hasta los ingredientes necesarios para vivir una vida creativa, la importancia de abrirse a la vida como una aventura que tenemos el privilegio de descubrir en lo que ella llama "Earth school." Me lo escuché en dos días y creo que fue la mejor decisión para que cada una de sus intervenciones tuviese tiempo de marinarse.
Está disponible en YouTube y en Spotify.

¿Qué has estado leyendo, escuchando o viendo recientemente que te ha encantado?
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♥️Amorcito que recibe Adentro♥️
Waoooo, como me encantó este newsletter!!
-SC, en respuesta a una de mis ediciones más recientes, "La efímera ventana de la alineación"
Para escribir en tu journal
- ¿Hay alguna palabra que esté resonando para ti en este año?
- ¿Cómo se siente dejar que esta palabra sea brújula y ancla?
- ¿Qué te muestra de cómo estás viviendo tus días y, por ende, tu vida?

Este newsletter es una práctica sostenible; reenvíaselo a alguien a quien le pueda servir como brújula.
Un abrazo,
Mariana♥️

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