Mi complicada relación con Instagram😮‍💨

Mi complicada relación con Instagram😮‍💨

adentro es un newsletter semanal gratuito donde comparto reflexiones, curiosidades, sensaciones y emociones que han estado rondando en mi mente –con la esperanza de evocar una chispa reflexiva en ti, también.

Si leíste algo que te movió, te invito a compartirlo a través de tus redes sociales. Gracias por estar aquí, significa mucho para mí♥️


☕️; via pinterest

Después de dos semanitas de descanso, ¡qué gusto estar de regreso! La necesidad de alejarme un ratito de este newsletter –o cualquier espacio digital– se siente de manera muy intuitiva para mí. Escribir y compartir mis reflexiones es un balance entre energía y creatividad que, como cualquier práctica, se traduce a una capacidad cíclica. No siempre sé cuándo necesitaré el descanso o por cuánto tiempo, pero he encontrado que regalármelos cada cierto tiempo me ayuda a que esto siga siendo una práctica sostenible para mí. No me pasa con todos los espacios digitales (más de eso en la edición de hoy), pero este es uno al que me siento tan contenta de regresar, extrañándolo y pensándolo cuando me alejo –lo cual siempre es una buena señal. Gracias por siempre esperarme.

En el news de hoy, escribo sobre lo que sigo descubriendo y conociendo de mi misma con cada descanso digital –especialmente, sobre mi relación con Instagram:

  • 😮‍💨Estoy reflexionando en DesAprendiendo sobre... las emociones que acompañan esos descubrimientos... y las emociones sobre las emociones.
  • 📣Estoy anunciando en Novedades... todo sobre nuestra sesión en vivo de journaling de marzo– si sientes unas ganas tremendas de sentirte un poco más despierta en tu cotidianeidad, ¡esta sesión es ideal para ti!
  • 📰Estoy compartiendo en Recomendaciones –la película nominada a los Óscares que me conmovió y se quedó conmigo un par de días después de que la vi; el ensayo que me ha dejado pensando sobre la necesaria conversación ética acerca de las publicaciones post mortem.

Como siempre, te comparto el acompañamiento musical para esta edición. Y, también te recuerdo que aquí puedes encontrar el playlist oficial de adentro.


El año pasado escribí, quizás por primera vez abiertamente, sobre los cambios internos que estaba notando en mi forma de aparecer digitalmente –principalmente el "contenido", la frecuencia con la que aparezco, y la plataforma que elijo para compartirlo. Desde el 2020/2021 que me tomé mi primer descanso digital –en ese momento de todas mis plataformas–, he estado abriéndome a percibir, con cada vez más apertura + claridad + honestidad, qué necesito para hacer de mis ofrecimientos creativos una práctica sostenible para mí. Y aunque mi misión solo se fortalece a lo largo de los años –habilitar puertas de acceso para que las personas puedan acercarse a su mundo interno– con cada año que pasa, cada actualización (externa e interna), encuentro que la ruta para cumplir ese propósito va cambiando de forma. Lo que hace que esté constantemente jugando con la siguiente pregunta:

¿Cuál es la manera más congruente y auténtica para mí en honrar esa misión?
cuando siento duda, la página en blanco siempre está ahí para sostenerme📓; via pinterest

La manera en la que me regalo descansos digitales es bastante intuitiva. No suelo planearlas con mucho tiempo de anticipación, con frecuencia intuyendo que mi cuerpo está necesitando un descanso creativo. Cada vez son más frecuentes, y eso hace que por lo general sean menos extensos y duraderos. Lo curioso es que he notado que el lugar que ocupan en mi mente cada una de estas plataformas digitales y la manera como me siento al pensar en regresar a ellas, varía drásticamente entre cada una –lo cual es increíblemente informativo sobre mi relación con cada una de ellas, y sobre mí.

Cuando antes tenía el formato visual de Instagram constantemente en mente, emocionándome ante el prospecto creativo de escribir un post, diseñarlo y compartirlo, he notado que cada vez aparece menos evidente una idea de contenido para compartir por allá. Cuando antes me encontraba estimulada durante ese proceso creativo, pensando en la manera en la que iba a publicar o compartir mis ideas, cada vez me siento más neutral frente a esa tarea. Cuando antes pasaba horas buscando inspiración y contenido allá, cada vez me encuentro disfrutando más todo el tiempo y energía que recupero al tener la app desinstalada de mi celular.

Estas últimas dos semanas que estuve alejada de varias plataformas digitales –incluyendo este newsletter– me hicieron sentir un sinfín de emociones. Por un lado, nada se sintió más congruente que no revisar ni publicar en Instagram. Se sintió necesario, para mi energía y para mi perspectiva, alejarme de aquí un rato. Se sintió conmovedor (y hasta algo aliviante) notar que, aunque no esté escribiendo por acá, sigo pensando en lo que quiero escribir. Se sintió como un regreso a casa abrir crear esta edición. Se sintió confuso y desconcertante notar que eso no me estuvo pasando con Instagram. Y, empecé a notar emociones sobre mis emociones (a lo que yo le llamo las "meta-emociones"): frustración, preocupación y algo de incertidumbre –¿Qué significa esto para mi trabajo? ¿Qué significa esto para mi presencia digital? ¿Qué significa esto para esa misión que tengo?

una re-dirección de energía📖; via pinterest

Como si una fuerza superior supiese exactamente las preguntas que me estoy haciendo, me topé con este episodio de podcast donde la terapeuta y escritora Lisa Olivera –quien estoy segura que han leído anteriormente en este newsletter– habló sobre la alegría y el duelo de estar en línea; de la enmarañada visibilidad que viene como parte del paquete. ¡Escuchar a Lisa fue como si me estuviese escuchando a mí misma! Dentro de la conversación, ella comparte su experiencia siendo una terapeuta en Instagram –plataforma en la que se unió mas o menos alrededor del mismo tiempo que yo– y cómo la naturaleza de su contenido ha ido cambiando a lo largo del años: alejándose de la postura de "experta" que muchas veces se espera en ese tipo de contenido psicoeducativo digital (con posts de guías o "tips" o consejos), y acercándose a la postura de escritora y humana con un medio como su newsletter siendo un canva en blanco para explorar esto.

Como ella, yo empecé este camino de vivir mi propósito compartiendo ese tipo de posts. Y, como ella, he encontrado que tener un newsletter me brinda una particular libertad para explorar mis ideas –de una manera masticablemente lenta, y quizás más reflexiva y auténtica con quien soy hoy en día. Hay algo sobre escribir estas piezas, enviártelas a tu correo y no poder ver, más allá de los mensajes hermosos que ocasionalmente recibo como respuesta a mis ensayos, cuántas reacciones o respuestas tuvo esto. Hay algo en tener espacio lento y pausado para abrir mis ideas y compartirlas contigo. Hay algo con poder distanciarme un poco de lo que comparto, quizás poder disfrutar de un elemento offline que este formato me ofrece en un mundo que está constantemente en línea.

🌳; via pinterest

Lisa usó una palabra en su conversación que evocó algo en mí –ambivalente. Y, creo que resonó porque así me siento con Instagram a veces: ambivalente. Ambivalente sobre mi lugar ahí, sobre mi consumo ahí, sobre mi comportamiento ahí, sobre mi actividad ahí, y sobre mi energía ahí. En este momento de mi vida, creo que estar en Instagram de la manera consistente y constante que en otros momentos he estado, me distrae –de tener presencia en mi vida, de otras exploraciones y expresiones creativas en mi trabajo (como este newsletter y mi podcast, que ha estado apareciendo en mi mente últimamente y evocando una sonrisa en mí cada vez que le pienso). Y, quizás una de los impactos más importantes: de prestarle atención a lo realmente prioritario para mí en el aquí y ahora.

Al escucharme hablar sobre esto, mi terapeuta me ofreció una palabra que suavizó un poco mi experiencia, minimizando la resistencia o angustia que me ha estado generando: cíclica. Y creo que tiene razón, es momento de aceptar que mi relación con Instagram es cíclica: aunque a veces me sienta con la energía y capacidad de participar activamente ahí, hay otras veces que la repelo. Es complicada, también, porque mi negocio digital me pide –en cierta medida y quizás en este momento, todavía– usar esa herramienta para compartir lo que estoy haciendo, contestar dudas y aclarar incertidumbres alrededor de mis ofrecimientos. Creo que eso es lo que me estaba ocasionando esa tensión: no saber cómo honrar esa congruencia de por momentos alejarme de ahí, sin comprometer el trabajo que tanto disfruto hacer.

la vida es un espacio estacional🌀; via pinterest

Escribir acerca de esto aquí se siente vulnerable para mí, quizás porque todavía son ideas sueltas y preguntas abiertas para las que no tengo una respuesta clara. Quizás porque lo estoy viviendo en vivo. Pero, parte de la razón por la cual amo tanto este newsletter es porque siempre me da un espacio abierto para explorar lo que está en mi mente. Escribir siempre me ha ayudado a hacer sentido de mi experiencia, y a acompañarme en momentos de confusión.

Mi relación con Instagram es complicada y creo que aún ni siquiera estoy rasgando la superficie de todo lo que evoca en mí. Se siente hasta algo vergonzoso admitir que una red social tiene tanto efecto en mí, pero supongo que ese es el primer paso: aceptar que así como tenemos una relación con nuestro cuerpo, el dinero, y el trabajo, las redes sociales –e Instagram específicamente–forman parte de ese imaginario. Quizás es a través de esta aceptación que nos auto-extendemos una invitación para realmente mirar con honestidad todo lo que nos pasa ahí, porque en ese espejo se almacena una riqueza de información interna que nos acerca cada vez más a nuestra versión actual, y lo que la misma desea y necesita.

las respuestas llegan en la quietud⛅️; via pinterest

Mientras escribo esta edición, noto que estas reflexiones quizás tienen menos que ver con mi relación con Instagram, y más con mi capacidad de sostenerme en la confusión. Quizás este ensayo tiene menos que ver con apresurarme a encontrar respuestas concretas a las preguntas que he lanzado, y más con no separarme de mi misma en la búsqueda: estar ahí para mí en los estados de confusión. Quizás este escrito tiene menos que ver con una decisión final sobre lo que haré, y más con la decisión experiencial de mostrarme cuestionando y desafiando. Quizás escribir esto es una práctica hacia la paciencia, hacia el proceso, y hacia la evolución.

Cuando lo he hablado con otras personas, he notado que compartir mis sensaciones y pensamientos sobre esto naturalmente evoca una auto-revisión sobre sus propias relaciones con Instagram. Quizás esa es mi intención con la edición de hoy. Quizás presenciar mi experiencia tal y como está siendo, sin apresurarme a tener respuestas o una guía clara, puede ser suficiente.

Como siempre, gracias por estar aquí.

El lujo de un cuerpo en calma🐞
Y los ajustes necesarios para cultivarlo.

para complementar la edición de hoy✨

Mi gentil recorderis para el día de hoy:


☕️Este mes en acompañar...

🌞afinando mis rituales diarios🌞

Si has estado aquí un rato, sabes lo fanática que soy de los rituales y las rutinas diarias –esas pequeñas, pero poderosas, prácticas cotidianas que nos acercan a vivir con un poca más despiertas y despiertas; a vivir con un poco más de presencia.

En la sesión de marzo de acompañar, estaremos mirando juntas y juntos estos rituales, con la intención de devolverle una energía de intencionalidad y presencia a nuestros días –reclamar esos bolsillos de vida del que muchas veces somos secuestradas y secuestrados por el corre-corre, el piloto automático y el incesante ruido de productividad.

¿Qué incluye la sesión de journaling en vivo?

Todas las sesiones en vivo duran aproximadamente dos horas, que se distribuyen de la siguiente manera:

🧘🏻‍♀️una breve respiración guiada de inicio para aterrizar al espacio
✍🏼un ejercicio de escritura de inicio y cierre
👩🏻‍💻dos mini-clases facilitadas por mí
📓dos breaks de journaling guiado con preguntas sobre el tema
🫂un espacio reflexivo comunitario

Todo queda grabado y almacenado para que, si no puedes asistir, puedas verlo cuando puedas –con la excepción del espacio reflexivo comunitario que es estrictamente en vivo para proteger la confidencialidad y vulnerabilidad de las y los participantes.

📆 Fecha: sábado 29 de marzo a las 11:00 a.m
Duración: dos horas
📍 Dónde: Online –via Zoom, exclusivo para miembros del club de journaling

Para participar, actualiza tu suscripción a una membresía pagada haciendo clic abajo ($10 al mes o $100 anuales), y recibirás un correo mío dándote acceso inmediato a nuestra videoteca con 35+ sesiones de journaling guiadas. ¡Te espero!


Te comparto las recomendaciones de contenido que he estado disfrutado recientemente.

Peli

A Real Pain (2025)

Aunque no logré cumplir mi propósito de ver todas las pelis nominadas a los Óscares, siempre supe que esta era una de las historias que más me emocionaba ver. A Real Pain sigue la travesía de dos primos (protagonizados por Kieran Culkin –quien ganó mejor actor secundario– y Jesse Eisenberg, quien la escribió y dirigió) que viajan a Polonia para conocer un poco más sobre la vida de su abuela, sobreviviente de uno de los campos de concentración durante el Holocausto.

Absolutamente todo de esta película me fascinó: las capas complejas de los dos primos, las sutilezas de esas complicadas relaciones familiares, la herencia cultural e histórica, la sensibilidad con la que la cuentan. Jesse Eisenberg hizo un trabajo magistral en la escritura de esta película (¡me dolió que no ganara en su categoría!) y haber elegido a Kieran Culkin para el papel de Benji fue la decisión perfecta. Las actuaciones y la historia se quedaron conmigo después de verla, lo cual siempre es mi indicador por excelencia de que debo recomendarla por acá.

Ensayo

El precio de la intimidad: Joan Didion y el dilema ético detrás de sus diarios póstumos

Cuando leí que en abril de este año saldría un libro nuevo de Joan Didion, no me lo podía creer. Cuando leí que era sobre sus sesiones de terapia con su psiquiatra, mi interés se agudizó. Cuando leí que es sobre el journal que le escribió a su esposo, John, donde llevó un meticuloso registro de sus sesiones, quedé boquiabierta. No caminé, corrí a pre-ordenarlo. Y, luego leí este ensayo que me ha dejado reflexionando de manera crítica sobre esta publicación.

Como ella, yo guardo un registro meticuloso de mis sesiones, mis días, emociones, pensamientos, ideas, miedos, deseos y reflexiones en los múltiples journals que he escrito a lo largo de los años. Siento un frío que me sacude de tan solo pensar que esos journals se pudiesen publicar sin mi consentimiento. Las autoras del ensayo atraviesan este dilema ético con una necesaria mirada de género, usando los ejemplos de Sylvia Plath y Anne Sexton para ilustrar su caso.

Esta es la pregunta que nos lanzan:

Te lo comparto abajo para que lo leas y llegues a tus propias conclusiones. Las mías aún no están claras pero, como las autoras, definitivamente esta pregunta influirá en mi lectura de este libro. Historia en proceso...

El precio de la intimidad: Joan Didion y el dilema ético detrás de sus diarios póstumos
La publicación de sus notas íntimas abre un debate sobre el derecho a la intimidad de las escritoras

¿Qué has estado leyendo, escuchando o viendo recientemente que te ha encantado?

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♥️Amorcito que recibe Adentro♥️

"Se siente como un masaje a la mente poder pausar todo y reflexionar de algún tema que nos ofrezcas."

MS, en respuesta a una de mi más recientes entradas "Tu innie y tu outie"

Para escribir en tu journal

  1. ¿Qué preguntas o reflexiones evocó en ti este ensayo?
  2. ¿Cómo se siente sostener estas preguntas sin apresurarte a las respuestas?
mis planes para este fin de semana –estoy elevando mi experiencia poniendo este video de fondo mientras leo (10/10, altamente recomendado) 🐉
No tengo emociones complicadas con este newsletter; reenvíaselo a alguien que (como yo) instala y desinstala el app de Instagram varias veces a la semana.

Un abrazo,

Mariana♥️

Mariana Plata Rovetto

Mariana Plata Rovetto

Psicoterapeuta y educadora. Con la profunda misión e intención de facilitar el hacer sentido de nuestro mundo interno.
Panama