El relevo intrapersonal🏃🏻♀️➡️
adentro es un newsletter semanal gratuito donde comparto reflexiones, curiosidades, sensaciones y emociones que han estado rondando en mi mente –con la esperanza de evocar una chispa reflexiva en ti, también.
Si leíste algo que te movió, te invito a compartirlo a través de tus redes sociales. Gracias por estar aquí, significa mucho para mí♥️
¿Cómo inicia tu mes de febrero? ¿Cómo inicia a nivel personal? ¿Cómo inicia a nivel colectivo? ¿Qué está pidiendo el mes de febrero de ti? El domingo pasado compartí un moodboard del mes de febrero en mi IG, y las palabras con las que estoy resonando este mes son: dulzura, gentileza, conexión, capacidad, mindfulness y movimiento. Esas palabras no aparecieron por sí solas, aparecieron porque me hice las mismas preguntas que te compartí en las primeras líneas de esta introducción. Te invito a llevar estas preguntas a un pedazo de papel, descubrir qué te responde tu mundo interno y notar qué palabras destacan para ti en este mes.
En el news de hoy, escribo sobre el descubrimiento que tuve en mi journaling de esta semana:
- 🏃🏻♀️➡️Estoy reflexionando en DesAprendiendo sobre... lo claro y evidente que se me hizo la participación, colaboración e influencia de mis versiones pasadas, presentes y futuras –algo que le estoy llamando "el relevo intrapersonal".
- 📣Estoy anunciando en Novedades... mi dos ofrecimientos del mes de febrero –uno exclusivo para terapeutas y/o terapeutas en formación, y otro para todas las personas que desean nutrir su práctica de escritura a través del journaling.
- 📰Estoy compartiendo en Recomendaciones –la película que no estaba segura si debía compartir o no; y el newsletter que me hizo apreciar mi rutina matutina aún más.
Como siempre, te comparto el acompañamiento musical para esta edición. Y, también te recuerdo que aquí puedes encontrar el playlist oficial de adentro.
Desde que me gradué de la universidad, he sentido un ruidoso y profundo llamado a ofrecer espacios psico-educativos. A lo largo de estos 10+ años de carrera profesional, he tenido el privilegio de ofrecer estos espacios reflexivos a una amplia gama de personas con una variedad de necesidades: madres, padres, colegios, educadores, colaboradores, gerentes, empresarias/os, estudiantes de psicología, terapeutas –seres humanos. Y, aunque tenga alrededor de 7 años siendo una psicóloga con una presencia digital activa, nunca termino de asombrarme con lo que sigo aprendiendo: con cada proyecto digital nuevo en el que me embarco, con cada pieza tecnológica que descubro, y con cada evolución personal con la que me encuentro, a raíz del crecimiento que viene con experiencias nuevas –y mi más reciente lanzamiento, mi primer programa grupal reflexivo, "ser terapeuta", no ha sido la excepción.
En la carrera no nos enseñan cómo hacer esto. No nos enseñan cómo escribir un newsletter, o empezar un podcast, o facilitar un programa grupal. No nos enseñan cómo diseñar un proyecto o cómo desarrollar una estrategia de lanzamiento. Y, mucho menos, nos enseñan qué emociones esperar durante este proceso.
Quienes hemos hecho lanzamientos –de cualquier tipo; de eventos, de proyectos, de ideas, de servicios, de negocios, para nuestros lugares de empleo o para nosotras/os mismas/os– sabemos la montaña rusa emocional que puede ser parte del proceso: los nervios de enviar ese primer correo, la anticipación de la respuesta ante una primera publicación, el orgullo al ver tu proyecto vivo en una página web, o incluso la incertidumbre de no saber cómo será recibido.
Esta semana, en mi journaling matutino, salió algo que no había pensado y que inspiró la edición de hoy:
"Estoy descubriendo que en un proyecto, tengo múltiples Selves que están haciendo un trabajo de relevo para sostenerlo –una Mariana que fue la primera que tuvo la idea, otra que desempacó esa idea y le empezó a dar forma, otra que empezó a crear el diseño visual, otra que se encargó del currículum y de la metodología, otra que se encargó de la estrategia de lanzamiento, otra que se encargó de diseñar el landing page, otra que se está encargando de invitar a quienes genuinamente confío que podrían nutrirse y crecer con este programa, otra que se encargará de ejecutarlo y sostenerlo, y, finalmente, otra que se encargará de reflexionar sobre el mismo –para dejarle los cimientos a la Mariana del futuro que iniciará este mismo ciclo con otro proyecto.
Cada una necesita de la otra; cada una trabaja sobre lo que la anterior le dejó; y, lo que cada una haga impactará en aquello con lo que la Mariana del futuro se encuentre. Cada una es parte de una red de apoyo que sostiene al proyecto, cada una se sostiene entre sí, y cada una me sostiene a mí."
La imagen que se creó en mi cabeza mientras escribía esto fue una carrera de relevo: la sensación de que cada una necesita cuidarse a sí misma, para dar lo mejor de sí en el momento de la carrera en la que estará participando. Escribiendo este newsletter, decidí seguir una luciérnaga interna de curiosidad –término adaptado de "glow worms", propuesto por una de mis profesoras de maestría, Gael Bateman– y preguntarme si hay alguna ciencia, psicología o estrategia detrás de la elección de las posiciones de los corredores en una carrera de relevo, y esto fue lo que encontré:
No quiero asimilar el elemento de velocidad y rapidez a esta reflexión –que incluso me resulta gracioso mientras lo escribo, porque creo que finalmente entiendo esa frase de "no es una carrera de velocidad, sino de resistencia"– pero, sí quiero rescatar lo estratégico detrás de estas elecciones. Cada posición en una carrera de relevo tiene un propósito y cada una es parte de un gran todo, como lo que escribí en la entrada de mi journal. Cada posición tiene la responsabilidad de mostrarse abierta y receptiva al corredor previo, mientras que hace su mejor esfuerzo para llegar cuanto antes al corredor siguiente.
Todas mis posiciones en este gran proyecto tienen necesidades, emociones, roles y responsabilidades diferentes que forman parte del todo. Mi posición actual tiene la responsabilidad de hacer el mejor trabajo que puede hacer, permitiéndose estar sostenida por todo lo que mi posición previa hizo por mí y para permitirle a mi versión futura descansar en esa confianza, también. Es un voto de confianza y responsabilidad para conmigo misma, y para todas las versiones que coexisten en mí a lo largo de este proceso.
Pienso mucho que esta reflexión que tuve no solo aplica a esta etapa de lanzamiento en la que me encuentro actualmente, sino a múltiples escenarios y experiencias de vida. Pienso en el cambio de perspectiva que eso puede generar en mí, precisamente porque me invita a conectarme en aquello que puedo hacer en el aquí y ahora –para honrar a mi versión pasada que plantó las semillas, que se atrevió a soñar e hizo su mejor esfuerzo para traerme hasta aquí; y para cuidar a mi versión futura que está depositando su confianza en mí. ¿Acaso no es un gesto tierno y excepcional de amor pensar en nuestro presente de esta manera?
Yo suelo agradecerle a mi versión pasada con frecuencia: como cuando hizo meal prep el domingo, aunque le diera flojera, porque le regaló tiempo a mi versión actual; o, cuando sacó la ropa de ejercicio el día anterior, aunque le pareciera monótono, porque le regaló la ruta más rápida a mi versión actual para que se cumpliera a ella misma; o, cuando dejó de usar el celular una hora antes de dormir, aunque fuese difícil, porque le regaló un descanso reparador a mi versión actual que le está permitiendo estar con energía a lo largo del día; o, como cuando llevó ese pantalón a planchar, aunque encontrara esa tarea irrelevante, porque se le dio como una opción para usar a mi versión actual.
Lo pienso desde lo más micro y cotidiano, hasta lo más macro también: como cuando confío en su instinto y cambió de terapeuta, aunque estuviese muerta del miedo, porque fue el primero paso a un largo entrenamiento, consistente y riguroso, de su músculo reflexivo; o, cuando decidió abrir esa cuenta de Instagram, aunque no tuviera ni seguidores ni contenido ni supiera muy bien lo que estaba haciendo, porque fue la semillita que ha brotado en todos estos maravillosos espacios digitales que me siguen regalando tanto.
Pensar en que lo que hago hoy en día es para mi versión futura me regala un nivel de compromiso y responsabilidad conmigo misma que encuentro como uno de los ofrecimientos de amor más puro hacia mí. Pensar en que en el futuro habrá una versión mía que se sentirá como yo describí en los párrafos anteriores, me hace sentir un calorcito en mi pecho inigualable. Pensar en que todas estamos juntas en esto, que todas tenemos una posición invaluable en este relevo intrapersonal, que todas merecemos una mirada auto-compasiva porque estamos haciendo el mejor esfuerzo que podemos hacer, que todas sentimos profunda gratitud por cada una, y que todas nos podemos acompañar en cada altibajo de los procesos –que alivio me produce pensar esto.
Mi intención con la reflexión de hoy es invitarte a pensar en cómo cada versión tuya –pasada, presente y futura– están coexistiendo, trabajando, acompañándose, amándose y confiando la una a la otra. Invitarte a extenderle gratitud, y a honrar las decisiones cruciales e importantes que tus versiones pasadas tomaron para que estés aquí ahora mismo; e, invitarte a asumir con una responsabilidad amorosa lo que tienes a tu disposición en el aquí y ahora para plantar las semillas de las flores más hermosas que deseas que estén en el jardín que tu versión futura gozará.
Y me voy a permitir una invitación, quizás un poco más precisa y explícita, para todas/os las/os terapeutas o terapeutas en formación que me están leyendo:
si tu versión actual está soñando con incorporar más humanidad en tu rol como terapeuta y está deseosa/o de plantar las semillas para humanizar y profundizar tu ofrecimiento psicoterapéutico; asegurar tu cupo en ser terapeuta podría ser la decisión que tomes hoy para esa versión futura –estaré honrada de acompañarte en ese proceso.
Gracias, como siempre, por tu atención, por tu tiempo y por tu apertura a mis reflexiones y perlitas de vulnerabilidad. Te mando un fuerte abrazo.
haz clic aquí si quieres complementar tu lectura✨
Mi gentil recorderis para el día de hoy:
¡Espacios disponibles para ti!
Este mes de febrero estoy honrando a la Mariana del pasado que diseñó e imaginó estos espacios con mucho cariño:
🛋️ser terapeuta
Programa grupal reflexivo de seis semanas exclusivo para psicoterapeutas y terapeutas en formación, donde me comprometo a acompañarte a cultivar tu reflexividad, con la intención de humanizar tu rol como terapeuta.
Detalles importantes:
✅ Inscripciones abiertas hasta: sábado 15 de febrero
🗓 Inicio del programa: lunes 17 de febrero
🔚 Fin del programa: jueves 27 de marzo
⏳ Tiempo estimado por semana: entre 2 y 4 horas
📍 Duración: 6 semanas
👥 Modalidad: Virtual
Te he preparado una página donde puedes leer todo sobre ese programa: por qué lo cree, cómo será la metodología, qué temas estaremos revisando, qué me hace estar preparada para ofrecer un espacio así y contesto tus preguntas más frecuentes. ¡Te espero adentro, colega!
📓nuestra próxima sesión de acompañar
Honrando el mes del amor y la amistad, en la sesión en vivo de journaling de nuestro espacio de acompañar, estaré ofreciéndote jugosas preguntas para acompañarte a pensar sobre tus relaciones interpersonales:
¿Qué ofrezco en ellas? ¿Qué recibo?
¿Cómo se sienten?
¿Qué me está mostrando esto sobre lo que necesito? ¿Sobre lo que deseo?
¿Cómo lo comunico para construir relaciones más simétricas y recíprocas?
Estaré acompañándote a hacer un inventario relacional –revisar y reflexionar sobre diferentes relaciones en nuestra vida (familiares, laborales, de pareja, de amistad, de comunidad) con la intención de aclarar el espacio para construir relaciones más congruentes, intencionales, claras y amables. Para unirte, simplemente haz clic abajo para activar tu membresía –¡te espero!
Te comparto las recomendaciones de contenido que he estado disfrutado recientemente.
Película
The Substance (MUBI)
No estaba segura si debía incluir esta peli aquí, en estas recomendaciones, porque me tapé los ojos en el 30% de esta película, y quedé con una sensación de tensión e incomodidad física después de verla. Pero, no dejé de escucharla y necesitaba saber cómo terminaría. No estoy segura por qué la estoy recomendando: quizás porque el papel que hace Demi Moore es brillante, o quizás porque el papel que hace Margaret Qualley me dejó sintiendo profunda admiración, o quizás por la temática –una crítica (muy) gráfica + cruda al estándar violento de belleza al que somos sometidas las mujeres en esta sociedad machista, o quizás porque me dice mucho sobre la película cuando pienso sobre la reacción corporal que tuve al verla.
La premisa es la siguiente: una actriz (Demi Moore) compra un suero para rejuvenecerse, lo que termina creando una versión más joven de ella (Margaret Qualley). Como con todo, hay reglas, y la regla es que cada una debe existir solamente por siete días –y ahí empieza la trama: la insatisfacción, la avaricia, el egoísmo, el miedo y el hambre de poder + juventud. Fue una película extremadamente difícil de ver (es sumamente gráfica, catalogada como una película de terror corporal), pero creo que mi reacción fisiológica dice mucho sobre el propósito de esta película: dejarnos reflexionando sobre los grados de auto-violencia a los que nos sometemos las mujeres para cumplir estándares machistas.
Disponible en MUBI y, recomendada si no te molestan las escenas gráficas ni la crudeza corporal, y si te interesan las películas con temáticas feministas.
Newsletter
the art of a quiet morning (coffee with honey)
En una recomendación completamente contrastante y del otro lado del polo emocional (evocando calma y regulación), me topé con este ensayo que me ha ayudado a entender por qué son tan importantes las mañanas para mí. Muy similar a la autora, yo también tengo una rutina matutina muy espaciosa, constante y lenta. Me gusta tener tiempo en las mañanas para hacer ejercicio, para escribir y para permitirle a mi cuerpo aterrizar a un nuevo día. Noto la diferencia que hace en mi mente, mi cuerpo y en mis niveles de energía cuando empiezo mi día de a poquito, con espacio y tiempo, a cuando lo empiezo apurada.
No siempre puedo honrarlo, y trato de no ser terriblemente punitiva conmigo misma cuando es así, pero en los días en los que sí, me permito realmente saborear esos momentos de quietud. Incluso, permitir que la quietud del afuera –de una ciudad que todavía no se ha despertado– influya en esa quietud interna. La autora lo describe de una manera muy bonita:
Mis pensamientos se apuran a salir con rapidez, hasta que no. Mi pluma escribe con furia, hasta que no. Las líneas llenan mi journal hasta que esté completo. Luego, silencio. El silencio me emociona. Pronto, el silencio será un tarareo suave, un brillo sutil, una idea luminosa.
Lindo escrito, te lo comparto abajo por si quisieras leerlo.
¿Qué has estado leyendo, escuchando o viendo recientemente que te ha encantado?
¡Desliza hacia abajo, haz clic en los comentarios y cuéntame qué me recomiendas!
♥️Amorcito que recibe Adentro♥️
Gracias Mariana por siempre tener el cable a tierra del tema de la semana: para pausar, reflexionar y no perder la cabeza.
-GN, en respuesta a una de mis ediciones más recientes, "Resistiendo el pánico colectivo"
Para escribir en tu journal
- Nota cómo estás hoy, en el aquí y ahora... (qué estás navegando, qué estás sintiendo, qué está ocupando espacio en tu mente)
- ¿Qué semillas plantó tu versión pasada para este momento de tu vida? (Transfórmalo en una nota de gratitud...)
- ¿Que capacidad y presencia necesita tu aquí y ahora?
- Imaginándote a tu versión futura, ¿qué sientes que le agradecerá a tu versión actual por lo que hizo/pensó/sintió hoy?
Este newsletter puede ser un relevo de alivio, claridad y perspectiva interpersonal; pásaselo a alguien que crees que lo pueda disfrutar.
Si estás visitando, recuerda suscribirte aquí.
Un abrazo,
Mariana♥️